miércoles, 2 de enero de 2013

Errores frecuentes en la escritura

creación literaria
Cada vez somos más los que escribimos para que otros nos lean y es nuestra obligación hacerlo bien, sin cometer errores ortográficos, gramaticales ni sintácticos. Nadie dijo que escribir fuera fácil y, como en todos los oficios, requiere un aprendizaje que puede durar  toda la vida. Los buenos escritores lo saben de sobra.
Llevo ya algunos meses navegando sistemáticamente por las redes para leer blogs  y a escritores autoeditados, y me llaman la atención el escaso cuidado con que muchos tratan la lengua y las abundantes incorrecciones de todo tipo en las que caen. Su desidia dificulta la lectura,  y a mí, como a tantos otros, nos incita a abandonarla. ¿Por qué perder el tiempo con los mediocres cuando hay tantísimos textos excelentes? He llegado también a la conclusión de que muchos confunden con rebeldía lo que no es más que ignorancia: incluso para romper con las normas primero hay que conocerlas. Lo demás no son más que pretextos de mal escritor.
Las editoras y correctoras de estilo y pruebas no somos seres de otro mundo, sino personas que hemos tenido interés en formarnos para ejercer una profesión cada vez más denostada, muchas veces por quienes no son capaces siquiera de colocar una coma en su sitio. Sin embargo, lo que nosotras sabemos no es un arcano guardado bajo siete llaves: está al alcance de todos, y cualquiera que se lo proponga puede llegar a escribir sin fallos.
Estos que describo a continuación son algunos de los errores más extendidos con los que me he topado:
Confusión de las formas porque y por que; porqué y por qué
Las dos primeras son formas átonas; y las dos restantes, tónicas agudas.
Porque equivale a otras conjunciones o locuciones conjuntivas como pues, ya que, puesto que, como o como quiera que:
Porque ha llovido, el suelo está mojado.
No la esperes porque no vendrá.
En cambio, la forma por que puede ser la preposición por seguida del pronombre relativo que (en cuyo caso siempre se puede intercalar el artículo correspondiente entre la preposición y el relativo):
Ese es el camino por que solemos atajar.
Esos fueron los motivos por que dimití.
También puede corresponder a la preposición por seguida por la conjunción subordinante que  cuando el verbo exige dicha preposición:
Se preocupa por que todo marche bien.
Expresó su interés por que se aprobara el decreto.
O emplearse como conjunción final, seguida de un verbo en subjuntivo con sentido equivalente a para que:
Hará cuanto pueda por que se cure.
Trabaja por que su madre sea feliz.
En este sentido final también se permite escribir porque junto.
Porqué es un sustantivo que admite determinantes delante y forma plural, como los restantes sustantivos de igual significado (motivo, razón):
 No entiendo el porqué de tu enfado.
Desconozco tus porqués para actuar así.
Y, por último, por qué es la combinación de la preposición por y el pronombre o adjetivo interrogativo o exclamativo qué:
¿Por qué llegaste tarde?
¿Que por qué no vine, dices?
Dime por qué has callado.
No sé por qué te quiero.
Obsérvese que por qué puede aparecer en proposiciones interrogativas indirectas sin signos de interrogación. En estos casos, la forma qué siempre es tónica e incompatible con determinantes (artículo, adjetivo demostrativo).
Un error frecuente que se debe evitar es el cruce de porqué sustantivo y por qué (preposición por y pronombre o adjetivo interrogativo o exclamativo qué):
Tú puedes explicar el porqué ocurre eso; Tú puedes explicar por qué ocurre eso.
Se me escapa el porqué me has visitado; Se me escapa el porqué de tu visita.
Para evitar esta confusión, basta con tener en cuenta que porqué sustantivo siempre ha de ser sustituible por sus sinónimos motivo o razón.    
Confusiones debidas a los signos de interrogación y admiración: porque, por qué; qué y que
El empleo de signos de interrogación o admiración en una oración causa confusión a muchas personas y también al corrector de Word, del que no siempre hay que fiarse. Una oración puede ser interrogativa, pero no serlo alguna de las formas  arriba mencionadas. Así, por ejemplo, se escribe:
¿Por qué lo has hecho? ¿Porque querías ofenderme? (obsérvese que el primer por qué es tónico e interrogativo, mientras que el segundo porque es átono y causal).
¿Qué quieres? ¿Que me vaya? (el primer qué es tónico e interrogativo; el segundo, conjunción átona y subordinante).
¡Que vengas! ¡He dicho que vengas! (conjunción átona subordinante).
¡Qué haces ahí subido! ¡Que te vas a caer! (el primer qué es tónico y admirativo; el segundo, conjunción átona que introduce una oración independiente de advertencia).
Confusión en el uso impersonal de los verbos haber y hacer
El verbo haber en su uso unipersonal (tercera persona del singular) no lleva sujeto, sino complemento directo y, por tanto, no concuerda con él en número ni persona. Se escribe:
Hubo muchos accidentes de tráfico (y no hubieron muchos accidentes de tráfico).
Ha habido grandes inundaciones (y no han habido grandes inundaciones).
Tampoco concuerdan en número con el complemento correspondiente las construcciones perifrásticas cuyo verbo principal es haber en infinitivo o gerundio:
Ha tenido que haber muchos incendios (y no han tenido que haber muchos incendios).
Puede haber serias restricciones (y no pueden haber serias restricciones).
Suele haber cortes de tráfico (y no suelen haber cortes de tráfico).
Va a seguir habiendo muchas vacaciones (y no van a seguir habiendo muchas vacaciones).    
Hace tiempo que viene habiendo problemas (y no hace tiempo que vienen habiendo problemas).
Por su parte, el verbo hacer funciona como impersonal para expresar circunstancias meteorológicas, grados de temperatura y  locuciones temporales referidas al pasado: se emplea en tercera persona del singular y no concuerda en número con el complemento directo. Así, se escribe:
Fuera hace 50 grados bajo cero (y no fuera hacen 50  grados bajo cero).
El invierno pasado hizo unos días muy fríos (y no el invierno pasado hicieron unos días muy fríos).
En el puerto suele hacer 20 grados (y no en el puerto suelen hacer 20 grados).
Confusión en el empleo de adverbios con posesivos
Los adverbios no admiten posesivos y, por tanto, es incorrecto escribir delante mío;  detrás mío; encima  mío; debajo tuyo, etc. Las formas correctas son delante de mí; detrás de mí; encima de mí; debajo de ti, etc. Sí se escribe al lado mío, tuyo o suyo, porque lado es sustantivo y no adverbio de lugar. Una regla para no equivocarse es colocar el posesivo delante; si es correcto, también se puede colocar detrás: a mi lado y al lado mío, pero no en tu encima ni encima tuyo; a su vera y a la vera suya; a tu costado y al costado tuyo, pero no en su debajo ni debajo suyo.
Termino señalando que  los adverbios abajo y arriba no admiten la preposición a  porque la llevan implícita. Por tanto, se escribe de arriba abajo o de abajo arriba (y nunca de arriba a abajo ni de abajo a arriba). Lo mismo es aplicable a de atrás adelante o de adelante atrás.  
Entradas relacionadas
Decálogo para el buen uso de la coma
Todo lo que debes saber sobre la acentuación de las palabras (y quizá has olvidado)
Ortotipografía para e-escritores
Concordacia (I)
Concordancia (II)
Imperativo, infinitivo y un caldillo de espárragos
Los usos del gerundio
Los usos del participio

Los usos del infinitivo

***

Confío en que la lectura de este artículo te ayude a mejorar tu escritura y que hayas encontrado lo que buscabas.

Con este blog que visitas pretendo darme a conocer como escritora. Pero he decidido hacerlo de una manera útil para la comunidad, poniendo a disposición de los hispanohablantes los conocimientos lingüísticos y literarios que he acumulado a lo largo de mi vida profesional. Cada artículo que escribo supone varias horas de esfuerzo recopilando material, sintetizándolo y redactándolo de una manera precisa y sencilla.

El mismo rigor aplico a la escritura de mis novelas digitales, publicadas en Amazon. Puesto que has llegado hasta aquí, entiendo que eres un lector digital, así que te invito a leerlas. En este enlace puedes acceder al primer capítulo deLa historia escrita en el cielo: «Así comienza…».

Si me lees, podré  seguir manteniendo este blog por mucho tiempo. 


***

43 comentarios:

  1. "Me llama la atención el escaso..."
    Je, je... No te preocupes; no es una crítica y le puede pasar a cualquiera.
    Excelente entrada. Comparto tu opinión; me irrita encontrar tantas burradas ortográficas y gramaticales en blogs sobre literatura y en los libros de autores que incluso llegan a ocupar los primeros puestos en ventas.
    Un saludo y feliz año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo siento, Kimmel, no sé lo que quieres decir. ¿Qué es lo que me ha pasado? ¿Cuál sería la crítica? Me gustaría poder corregirla si espeficicas más.

      Eliminar
    2. Ah, entendido por el comentario de Blanca. No hay un error de concordancia porque el sujeto es plural: «me llaman la atención el escaso [...] y las abundantes incorrecciones [...]. Vuelve a leerlo: está correcto.

      Eliminar
  2. Las concordancias se pasan algunas veces sin que nos demos cuenta, Kimmel. Ya notará Carmen el error.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, Blanca. De ahí el principio de mi comentario. A mí también me pasa con frecuencia.

      Eliminar
    2. Repito que no hay error: me llaman la atención dos cosas, luego la concordancia es en plural.

      Eliminar
    3. Manuel Merenciano, o sea, Kimmel9 de enero de 2013, 3:01

      Tienes razón y no hay error, Carmen, pues tanto en singular como en plural sería correcto. Pero en mi oipinión es preferible la forma en singular, ya que el sujeto va pospuesto y los elementos coordinados son sustantivos abstractos o no contables.

      Eliminar
  3. Muy útil e interesante. Gracias Carmen. Lo menos que se puede pedir al escritor es que conozca sus herramientas. Y tú ayudas a ello. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Completamente de acuerdo. Yo, (un ignorante) no sabes cuánto agradece encontrar un blog como el tuyo para aprender más y mejor. Muchas gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Frank, por tu tiempo para leerlo.

      Eliminar
  5. Excelente. Siempre nos aportas útiles ejemplos para que, además de permitirnos entender la regla, no la olvidemos. ¡¡Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de poder compartir lo que he aprendido. Y muchas gracias por leer lo que escribo.

      Eliminar
  6. Cuánta razón tienes, y qué mal me sabe cuando exploro blogs y textos en internet y me encuentro faltas que hieren mis retinas. Yo también escribo novelas, y también tengo un blog (en clave de humor), y me da rabia pensar que a veces un lector llegue a mis textos hastiado de tantas incorrecciones y no me dé una oportunidad.
    http://alotroladodelasllamas.wordpress.com/

    ResponderEliminar
  7. Somos muchos los que pensamos así, por eso hay que intentar, con nuestro granito de arena, cambiar las cosas y que dé gusto navegar por las redes. Es el único modo de que nos respeten a los escritores independientes. Y leeré tu blog, alotroladodelasllamas.

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los correctores no son caros para el trabajo que muchas veces les toca, pero desde luego solo los escritores independientes que vendan mucho se podrán permitir contralarlos. Sin embargo, todos podemos aprender a escribir bien si nos lo proponemos. Gracias por tu tiempo, Isabel.

      Eliminar
  9. Doña Carmen, una cosa que he notado ahora que estamos en este mundo de publicación paralela es un fenómeno interesante. Chiquillos que escriben en blogs de fanáticos de series, sin ortografía y con un concepto de estructura similar al diálogo. Lo malo es que el español en que escribimos (me incluyo porque pertenezco a ese grupo) no es digerible para ellos. La entrada es interesante y es una buena herramienta para sentar cabeza, pero ¿como se podría llegar a esa vena potencial?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Don Carlos, yo creo que la buena escritura no encorseta, sino que brinda posibilidades. Y los textos se entienden mejor, sean diálogos, monólogos o descripciones. Todo cabe en la buena literatura; es cuestión de exprimirse los sesos, pero no siempre somos capaces.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. ¿Piensas también que la mecánica avanzada aleja a los conductores de los mejores modelos de coches porque los quieren simples? Un buen libro de literatura se lee con facilidad, atrapando hasta el final a quien lo empieza. Eso es lo que apreciará el lector, no las reglas que han servido para construirlo y que competen al escritor. Son la mecánica con las que montamos nuestra obra, y cuanto más la dominemos, mejor será el resultado. Y cada cual tiene su público y ve una realidad distinta. Creo que hay sitio para todos.

      Eliminar
    4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    5. Es tu opinión, no la mía. Tú puedes criticar y yo también. Tú piensas que las reglas hacen aburridos los textos; yo pienso que los textos mal escritos no hay quien los lea. Para innovar primero hay que conocer lo que existe. Lo demas es simple ignorancia. ¿O crees que escribir «quiénes» con acento cuando no lo lleva arrastra lectores a tu obra?

      Eliminar
    6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    7. Creo que Handz habla en parte del vocabulario que utiliza un escritor para construir su obra, más que de las reglas de escritura. Como bien dice Carmen, un libro necesariamente debe estar bien construido para ser bueno (comprensible), y esa infraestructura solamente la van a dar las reglas escriturales. Las palabras que se usen o no, o los sinónimos que se prefieran, o las expresiones, formales o coloquiales, eso será decisión del escritor y responderá a las necesidades de tema del texto en cuestión. Pero una novela escrita, por ejemplo, sin signos de puntuación, aunque tenga un argumento buenísimo, muy probablemente ni siquiera se entenderá, no a menos que el lector ponga muchísimo esfuerzo y algo de arte adivinatoria. Me recuerda el caso de El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. Esta novela, que es una de mis preferidas y mi favorita del Gabo, está escrita casi sin puntos y seguido y, definitivamente, sin divisiones en párrafos; solamente en dos o tres capítulos muy largos que, visualmente, son abrumadores. Pero el contenido, a pesar de ser incesante, como caudal de río crecido, es infinitamente rico e indiscutiblemente comprensible, porque al fin y al cabo está escrito según las reglas básicas de la escritura. Ergo, si las nuevas generaciones están obviando estas reglas, hay un problema educativo, en primer lugar, y otro de confusión e intersección de los diferentes lenguajes (escrito, visual, oral). Aunque no necesariamente es negativa en todos los casos, dicha intersección llega a ser problemática cuando quien produce el texto no se sabe en qué circunstancias se debe utilizar cada estilo de lenguaje. Lo sé de cierto porque tengo alumnos en un curso virtual de análisis y expresión verbal, y al revisar sus tareas me encuentro con este tipo de intersecciones, sobre todo entre la lengua oral y la escrita. Esta respuesta ya se hizo muy larga, aunque pudiera seguir comentando al respecto. Saludos.

      Eliminar
    8. Fe de erratas:

      Aunque no necesariamente es negativa en todos los casos, dicha intersección llega a ser problemática cuando quien produce el texto no sabe en qué circunstancias debe utilizar cada estilo de lenguaje.

      Eliminar
    9. Totalmente de acuerdo, María José. Los grandes escritores pueden experimentar con el lenguaje y ensanchar sus límites, prescindiendo de lo que les sobre para su obra y añadiendo lo que les falte. Pero lo hacen y logran ser comprendidos porque conocen a fondo su herramienta y saben sacarle partido. La ignorancia nunca es buena consejera para nada, tampoco para la escritura. Solo a los genios les sonará la flauta como quien dice por casualidad; los demás hemos de esforzarnos.
      Un saludo.

      Eliminar
  10. Muy buena esta entrada Carmen, ya me he suscrito para no perderme ninguna. Me ha interesado mucho repasar la confusión de adverbios con posesivos.
    Feliz Año
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Gracias, María José. Feliz año también para ti.

    ResponderEliminar
  12. Muy instructivo, como siempre. Gracias, Carmen, me ayudas muchísimo. Lo tuiteo. Por cierto, ¿tú estás en Twitter?

    ResponderEliminar
  13. Gracias a ti, Carmen. Sí estoy en Twitter, aunque todavía no lo domino: @carmenmgimeno

    ResponderEliminar
  14. Excelente, Carmen, gracias por la aclaración, reconozco que a pesar de haber escrito varios libros todavía tengo mucho que aprender. Ya te enlacé a mi blog para tener tus clases siempre a la mano.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Respuestas
    1. Me llama la atención que destaques lo de gratis, Antonio.
      Saludos también para ti.

      Eliminar
  16. Se podría decir más alto, Carmen, pero no más claro.

    Por desgracia, casi a diario tengo la misma discusión. Personas que enmascaran su desconocimiento de la lengua (no los llamaré escritores porque para ello considero que debe conocerse al menos lo básico del oficio, y esto es la lengua en la que se escribe) diciendo que ellos escriben con más libertad que los demás, simplemente porque no se ciñen a ninguna regla... ¡No puedo estar más en desacuerdo!

    Para poder escribir un buen libro hace falta dominar muchas cosas, y desde luego la ortografía y la gramática son lo más elemental. Teniendo en cuenta que todo acto de escritura es un proceso de comunicación, si no nos atenemos a las reglas elementales, corremos el riesgo de que nuestro lector no nos entienda.

    La magia del buen escritor es esa: aparentar que el proceso es sencillo cuando, en realidad, no lo es. Hay que escoger las palabras adecuadas, en la estructura correcta... Todo para poder comunicar ideas, emociones, evocar imágenes... Si tengo que estar colocando tildes mentalmente mientras leo un texto no voy a poder disfrutarlo porque no voy a entender nada... El texto más sencillo de leer es a menudo el más difícil de escribir.

    Como escritora, en mis procesos editoriales sé que cuento con al menos un corrector para revisar mis textos. Aun así, para mí es un orgullo que mi editor me diga que en mis textos apenas hay erratas. Es normal que se nos escape alguna cosilla, pero que se note que ha sido simplemente por un despiste, no porque no tenemos ni idea de escribir.

    Y como última idea, para todos aquellos que consideran que las normas encorsetan, en literatura, en realidad, conocer las normas siempre enriquecerá y embellecerá nuestro trabajo. Gracias a Dios tenemos un idioma riquísimo y hermoso. No lo estropeemos pensando que así innovamos...

    Gracias por acercarnos la ortografía y la gramática de una forma tan sencilla, Carmen.

    ResponderEliminar
  17. Suscribo punto por punto todos tus argumentos. Por suerte, creo que somos muchos los que nos preocupamos por escribir bien. Las muchas visitas que recibe este blog cuando publico una entrada de gramática u ortografía lo corroboran.
    Muchas gracias por pasarte a leer.

    ResponderEliminar
  18. Muy ilustrativa tu entrada. En efecto, siempre resulta tedioso releer un texto por no haberlo entendido bien a la primera debido a sus múltiples errores, y más rabia da si dicho texto proviene de alguien que encima se las da de "iluminado": no hay más ciego que el que no quiere ver. Sin ir más lejos, antes, buscando una página en donde poder aclarar ciertas dudas, me he topado con el blog de un supuesto corrector de estilo... y no veas la cantidad de cagadas (con perdón) por línea que han torturado a mis pobres ojos, con atentados contra la gramática tales como "detrás mío" y sus variantes, dequeísmos a gogó e incluso, lo que más me revienta, comas entre sujeto y predicado. Al final he dejado de leer, asqueado porque ya no "podía más" y pensando al mismo tiempo con indignación: "¿Y tú qué o a quién XXX pretendes corregir? ". Pero es todavía más triste, sobre todo para alguien que, como yo, pretende algún día dedicarse a esto de escribir(de ilusión también se vive), toparse con este tipo de fallos en libros de autores consagrados, cuyos textos, en teoría, han pasado por una revisión de estilo antes de llegar a las estanterías: desanima y hace que se te quiten las ganas de seguir, pues te das cuenta de que es más importante el nombre o los padrinos que puedas tener que el talento propiamente dicho... Como en todo en esta vida. Pero no sigo, que me pongo a despotricar y no paro.

    Sólo me queda darte la enhorabuena por tu blog y por esas más de ¡30000 visitas!(Yo llevo casi el mismo tiempo que tú y no he llegado ni a la décima parte). Por cierto, ahora veré qué dices sobre los gerundios... ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jeremías, los errores de bulto llaman mucho la atención y por eso da la impresión de que son muchísimas las personas que escriben mal. Sin embargo, también somos multitud quienes nos preocupamos por mejorar y aprender cada día. Las visitas de todas partes del mundo que reciben las entradas de este blog dedicadas a la lengua así lo demuestran.

      Estos meses que estoy pasando en Nueva York dedicada en exclusiva a la escritura de una nueva novela, decidí iniciar un experimento: adaptar para publicar por entregas una novela que guardaba en el ordenador. El resultado no es malo porque van aumentando los lectores, pero son muchos menos de los que cada día visitan desde lugares tan diversos como Rusia, Turquía o Tanzania las entradas sobre gramática, ortografía y sintaxis del español.

      Muchas gracias por pasarte a leer. Un saludo.

      Eliminar
  19. Veo que confundes TRANSITO con TRAFICO :
    Hubo muchos accidentes de tráfico (y no hubieron muchos accidentes de tráfico).
    Quizas te estes refiriendo a accidentes debido al TRAFICO de estupefacientes en cuyo caso....

    ResponderEliminar
  20. No confundo tráfico con tránsito. El error es tuyo. Consulta el DRAE y lo comprobarás. O puede que en tu país se exprese ese concepto de otro modo. Eso lo desconozco, pero sí puedo aconsejarte que cuides la escritura: te saltas las tildes y eso es una falta de ortografía en tu país y en el mío.
    Un saludo, lector anónimo.

    ResponderEliminar
  21. Me uno a quienes te felicitan por tu entrada. Me parece muy ilustrativa. Tengo que confesar que soy una de esas personas que las reglas para escribir no se le dan, sin embargo no dejo de buscar cómo entenderlas y aplicarlas. En mi profesión, que nada tiene que ver con la tuya, podemos encontrar que hay gente que nunca podrá escribir siguiendo reglas porque no tienen habilidades cognitivas para hacerlo. Aunque aclaro que la mayoría de las personas las pueden desarrollar. Es una situación muy parecida al desarrollo de habilidades lógico-matemáticas. Algunos las desarrollan y otros no.

    Siendo sincero algunas partes de tu entrada me ha costado trabajo entenderlas y creo que será más difícil aplicarlas. Comprendería que varios de tus lectores piensen que son muy sencillas, pero en verdad te digo que no lo es para todos. Creo que sí se tiene que tener algunos rasgos de personalidad obsesiva para hacerlo de la mejor manera. Las personas que tenemos problemas de atención difícilmente podemos alcanzar un nivel óptimo, quizá nos conformaremos con un nivel aceptable.

    También te felicito por tus lectores. He aprendido algunas cosas en sus comentarios. No es fácil encontrar artículos con comentarios tan extensos.

    Saludos

    Alfredo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que esta entrada te haya resultado útil. La lengua es una herramienta común para todo tipo de profesiones, es nuestro vehículo común de comunicación. Por eso hay que procurar cuidarla. A todos nos cuesta esfuerzo llegar a entenderla y dominarla, Alfredo. La diferencia es que, por nuestras profesiones, parece que unos lo necesitamos más que otros.
      Yo intento poner mi granito de arena para que se entiendan los problemas más habituales y se les ponga solución. Supongo que no siempre lo consigo.
      Gracias, Alfredo, por pasarte a leer y un saludo.

      Eliminar