lunes, 14 de enero de 2013

Concordancia (II)

Los pronombres personales en función de sujeto concuerdan en persona y número con el verbo, sea un sujeto simple o múltiple:
Yo como; tú escribes; ellos duermen. Tú y yo sabemos lo que nos conviene; España y yo somos así; iréis ellos y tú.
Cuando desempeñan la función de complemento directo, concuerdan con el verbo en género y número (lo, los; la, las), pero cuando son complemento indirecto, solo en número (le; les).
Dejé el lápiz en casa: lo dejé en casa. Echo de menos a mi madre: la echo de menos. Castigaron a mi hijo: lo castigaron. No cuento secretos a mi amiga: no le cuento secretos. Tengo manía a la profesora: le tengo manía. Pegaron a mi hermana: le pegaron. Dije a mis tíos que vinieran: les dije que vinieran.
Sin embargo, este esquema aparentemente sencillo (derivado del latín y el uso de los casos acusativo y dativo) se presta a muchas confusiones porque desde la Edad Media surgió en Castilla otro sistema que se limitaba a distinguir  el género masculino del femenino y el  neutro, por una parte, y la persona de la cosa, por la otra. Así, en muchas partes de España y algunas zonas latinoamericanas se emplea le y les para el complemento directo e indirecto masculinos de personas, y lo, los, para el complemento directo masculino de cosas; la, las para el complemento directo e indirecto femeninos de personas y cosas, y el neutro lo para sustituir a proposiciones (me dijo que vendría: me lo dijo).
La Real Academia de la Lengua recomienda el esquema primero derivado del latín y denomina leísmo al empleo de le por lo o la, y les por los o las. Solo considera correcto el leísmo de le por lo (complemento directo) referido a persona masculina y singular. Así pues, en la norma culta, lo y le son ambas variantes aceptadas para expresar el complemento directo masculino de persona en singular. Es correcto escribir tanto lo recibieron con aplausos como le recibieron con aplausos. Sin embargo, es correcto vi un vestido y me lo compré, pero no vi un vestido y me le compré.
Muchas veces el leísmo en plural de les por las como complemente directo es una ultracorrección para no incurrir en el laísmo,  empleo de la, las en lugar de le y les para complementos indirectos femeninos. El laísmo no está aceptado en ningún caso.
Llaman a Juan y a Elena: los llaman (leísmo no aceptado: les llaman).
La madre compró un chocolate a su hija: le compró un chocolate (laísmo no aceptado: la compró un chocolate).  
 A ellas la enfermedad les arruinó la vida (laísmo no aceptado: las arruinó la vida).
El laísmo suele ser frecuente en oraciones con verbo intransitivo que no pueden llevar complemento directo:
No le sienta bien ese sombrero (y no no la sienta bien ese sombrero).
A ella todo le sale mal (y no a ella todo la sale mal).
O con verbos que siempre llevan implícito un complemento directo, por lo cual el pronombre es complemento indirecto:
Le pegaron en el colegio (ya sea a ella o a él, pues se sobreentiende una paliza, una patada, etc.).
La pegaron en el colegio o lo pegaron en el colegio solo sería correcto en el caso de que los hubieran adherido a una pared, por ejemplo.
Hace tiempo que no le escribo (a ella o a él, porque lo escrito sería una carta, un telegrama, versos, etc.). Si la escribes a ella, sería encima.
El loísmo (empleo impropio de lo o los como complemento indirecto en lugar de le, les) no es muy habitual en el lenguaje escrito y no se considera correcto en ningún caso:
Los dije que no se movieran de aquí  en lugar de les dije que no se movieran de aquí.
Échalo un vistazo en lugar de échale un vistazo.
Los prendieron fuego en lugar de les prendieron fuego.
La variante se del complemento indirecto aparece cuando el complemento directo es el pronombre lo:
Le di un beso: se lo di.
Les di una tarjeta: se la di
Les dije que vinieran: se lo dije
El pronombre de complemento indirecto se puede ser tanto plural como singular. Un error común en algunos lugares de América Latina, pero no en España, es confundir el complemento directo y el indirecto cuando se tiene significado plural:
Se los dije (para indicar el plural ustedes; en España sería os lo dije o se lo dije a ustedes).
Los pronombres relativos quien, quienes siempre hacen referencia a personas, nunca a cosas. Por tanto, se puede escribir:
Pedro es quien tiene razón, pero no fue el poste quien impidió el gol (fue el poste el que impidió el gol).
Su antecedente tampoco puede ser un nombre colectivo de personas:
Aquella muchedumbre, a quien nada le impidió avanzar (en lugar de aquella muchedumbre a la que nada le impidió avanzar).
Deben concordar en número con su antecedente o consecuente, o con el verbo cuando actúan de sujeto:
A los ancianos es a quien hay que respetar: A los ancianos es a quienes hay que respetar.
No escuches,  sean quien sean los que hablen: No escuches, sean quienes sean los que hablen.
Las formas el cual, la cual, los cuales, las cuales y lo cual conciertan con su antecedente en  género y número, y equivalen al relativo que, pero solo pueden sustituirlo en oraciones explicativas (que van encerradas entre comas), nunca especificativas, salvo que el relativo esté precedido por preposición, y no se recomienda su abuso:
Las personas las cuales estudian aprenden a vivir (las personas que estudian…).
Me trajeron mis tíos, a los cuales me encontré en el metro (o mejor a quienes me encontré…).
Los nietos, los cuales nada sabían, quedaron asombrados (o también los nietos, que nada sabían, quienes nada sabían...).
Esta es la razón por la cual no como (o también esta es la razón por la que no como).
La mujer a la cual llamaste no vino (o a quien llamaste).
El pronombre relativo cuyo, por su carácter adjetivo, no concierta con su antecedente, sino con el sustantivo que lo acompaña:
La casa cuyo sótano ocupo.
Estos  libros cuyo autor desconozco.
Debe evitarse el «quesuismo», que consiste en el empleo del relativo que cuando correspondería cuyo:
Se ha presentado un libro que su autor es famoso en lugar de Se ha presentado un libro cuyo autor es famoso.
Salgan los alumnos que sus padres esperan fuera en lugar de Salgan los alumnos cuyos padres esperan fuera.
Y también el empleo impropio de cuyo cuando corresponde que:
Se trata de la imagen creada en la memoria, a cuya imagen llamamos visión en lugar de Se trata de la imagen creada en la memoria que llamamos visión (o también a la que llamamos...).
Las formas sea cual fuere o sea cual sea han de concertar en número con su consecuente:
Sea cual fuere el motivo, no iré.
Sean cuales sean las reacciones que provoque la medida.
Los nombres en función de sujeto, en líneas generales, concuerdan en número y persona con el verbo de la oración:
El niño escribió; los niños escribieron.
Sin embargo, a veces puede apreciarse cierta discordancia en el caso de la persona:
Los españoles no hemos olvidado el pasado.
Los españoles no habéis olvidado el pasado.
Los españoles no han olvidado el pasado.
¿Cuál es la diferencia? Solo el punto de vista de quien escribe, que se incluye en la primera persona del plural del primer ejemplo; incluye a su interlocutor en la segunda persona del plural del segundo ejemplo y excluye a los dos en el tercer ejemplo en tercera persona del plural.
Cuando el sujeto es un nombre de los llamados colectivos, predomina la concordancia en singular con el verbo:
Salía gente a la calle.
Le pareció notar que la muchedumbre avanzaba.
Sin embargo, cuando el colectivo lleva un adyacente en plural, la concordancia vacila:
Aquel montón de mendigos pedía limosna a gritos.
Un grupo de obreros cruza la calle cantando.
Pero también:
La mitad de los manifestantes que pedían una sanidad pública se han ido a dormir.
La mayoría de los ancianos no tienen una pensión suficiente.
El alejamiento del verbo respecto del sujeto colectivo facilita la concordancia en plural con el verbo:
Entra y sale la gente con mucha prisa, piden una cerveza o un café y se van otra vez, algunos sin despedirse siquiera.
En el caso del tanto por ciento (siempre es ciento y no cien), la concordancia con el verbo es en singular si no lleva adyacente  y en  singular o en plural en caso de que lo lleve, aunque se recomienda el plural:
El 10 por ciento está contento con su suerte.
El 90 por ciento de los españoles se quejan de la corrupción.
El 3 % de los españoles aún cree en los políticos.
Cuando el sujeto lo forman varios elementos en singular unidos por una conjunción copulativa (y, e, ni) pero que hacen referencia a entidades distintas, el verbo va en plural:
Su rostro y su cuello estaban llenos de arrugas.
Si los elementos coordinados se conciben como una unidad, el verbo puede ir en singular:
La dirección y realización corrió a cargo del cineasta.
El  entrar y salir constante preocupaba a los vecinos.
Si los elementos coordinados se refieren a una misma cosa o persona, el verbo va en singular:
El cantante y poeta actuará mañana.
Cuando el sujeto singular se une a otro mediante junto con, además de o así como, el verbo puede ir en singular o plural según la preferencia (o lógica) de quien escribe:
Pedro, junto con la hermana, la empuja y arrastra hacia fuera.
Pero también:
La niña, además de la madre y la abuela, cayeron enfermas.
Cuando en una oración compuesta el sujeto lo constituyen dos oraciones coordinadas unidas por la conjunción copulativa y, el verbo va en plural:
El escaso cuidado con que muchos tratan la lengua y las abundantes incorrecciones de todo tipo en las que caen me llaman la atención.
Si se varía el orden, el verbo debe seguir en plural, aunque también podría emplearse en singular por concordancia de proximidad (añadiendo en la segunda oración también para señalar que  me gusta  abarca a las dos):
Me llaman la atención el escaso cuidado con que muchos tratan la lengua y las abundantes incorrecciones de todo tipo en las que caen o también Me llama la atención el escaso cuidado con que muchos tratan la lengua y también las abundantes incorrecciones de todo tipo en las que caen.
Siguen el mismo criterio construcciones semejantes con verbos como parecer, gustar, interesar, antojar, etc., en las que el pronombre personal (me, te, le, y demás) es el complemento indirecto y no el sujeto. La colocación del verbo principal al comienzo del enunciado en lugar del sujeto propicia la concordancia por proximidad en singular, si bien el empleo del verbo en plural ya indica al lector que dicho verbo abarca más:
No podía negar que le  interesaban la extraña actitud de Margarita y su movimiento incesante buscando no se sabía qué por la casa.  
Sin embargo, en  enunciados negativos con oraciones coordinadas por ni, la concordancia  puede ser en singular con el primer elemento del sujeto:
No le molestó la presencia de los mosquitos, ni el niño que no dejaba de gritar, ni la música estridente de la radio.
¿Y cómo se escribe: fui uno de los que logró triunfar o fui uno de los que lograron triunfar? La concordancia gramatical más correcta es la segunda en plural: Fui uno de los que lograron triunfar.
¿Yo soy de los que pienso, yo soy de los que piensa o yo soy de los que piensan?  La construcción más correcta es en tercera persona del plural: Yo soy de los que piensan; también se acepta la concordancia en tercera persona del singular: Yo soy de los que piensa,  pero no se acepta la concordancia en primera persona del singular: Yo soy de los que pienso.
¿Se arreglan relojes o se arregla relojes? Lo correcto es se arreglan relojes. Esta construcción es una pasiva refleja y el sujeto son los relojes, por lo que la concordancia con el verbo es en plural. Casos semejantes son:
En esta academia se estudian idiomas (y no se estudia idiomas).
Sin embargo, son diferentes las oraciones impersonales, en las que el verbo va en singular:
Se nombró a los representantes del centro (y no se nombraron a…, pues representantes es el complemento directo y no el sujeto, que en estas oraciones no existe).
Se está tratando de ocultar las auditorías que han hecho (y no se están tratando de ocultar; auditorías es complemento directo y no sujeto).
Se ha citado a varias personas (y no se han citado…; personas es el complemento directo y no el sujeto).
Ninguna exposición sobre los aspectos más destacados de la concordancia puede terminar sin hacer referencia a la concordancia lógica, definida por María Moliner en su Diccionario de uso del español como «la conformidad entre los distintos elementos del discurso desde el punto de vista de la lógica y no de las relaciones gramaticales». Pone como ejemplo la oración respeto la casa de mis amigos, señalando que habría concordancia lógica si se alude a una sola casa y no a todas las de los diferentes amigos, pues entonces habría que precisar las casas de mis amigos. Sin embargo, esta concordancia lógica se altera en virtud de procesos mentales igualmente lógicos, pues se escribe excitar el ánimo de los oyentes o todos los que pasaban se quitaban el sombrero. Ejemplos semejantes serían no te cases con un marinero, porque son amantes insaciables que enloquecen a cualquiera o también compró la bicicleta donde las vendían. Esta figura de construcción por la que se rompen las leyes de concordancia en el género o número de las palabras se llama silepsis. Otras veces el género masculino se cambia al femenino por razones lógicas: «¿Veis esa repugnante criatura, chato, pelón…» (Francisco de Quevedo).  
Como conclusión añadiría que la buena escritura exige el conocimiento de las reglas, pues entraña una enriquecedora reflexión sobre el lenguaje que se reflejará en lo que produzcamos, bien decidamos ceñirnos a ellas, bien infringirlas. Y por encima de todo, como en las restantes actividades de la vida, la buena escritura necesita sentido común; según dicen, el menos común de los sentidos.

La lengua destrabada

Si deseas saber más sobre este tema y otros relacionados, te invito a leer La lengua destrabada. Manual de escritura, publicado por Marcial Pons (Madrid, 2017). Clica en este enlace para visitar la página web de la editorial, donde encontrarás la presentación del manual y este pdf que incluye las páginas preliminares y la introducción completa.

9 comentarios:

  1. Muy interesante como siempre, muchas gracias.

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  2. Muy interesante. Ayuda para refrescar conocimientos y reparar errores enquistados de manera popular :-).

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  3. Me alegra ser de ayuda, Iván. A mí también me sirve para sistematizar conocimientos y llenar las lagunas, que siempre hay.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Es una oración impersonal y, por lo tanto, el verbo en singular, Diana. No cabe otra opción.

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    2. ¿Es una traducción literal del inglés? En español no necesitaría el verbo "tratar". Se podría construir así: ...y eventos importantes como, por ejemplo, una reubión o una fecha límite de pago.
      Un saludo, Diana

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    3. No, es una pregunta de examen y supuse que ese podría ser el error. ¡Muchas Gracias!

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  5. Una duda del último tema, cuando aparezca por ejemplo: "Existen algunos momentos en los que se olvidan eventos y situaciones importantes; tal vez se trata de una reunión o una fecha límite de pago..." Aquí, el verbo tratar, ¿va en singular o plural?

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