jueves, 30 de mayo de 2013

Las conjunciones: nexos imprescindibles

conjunciones
Espejo de conjunciones
Las conjunciones son palabras invariables y por lo general átonas que relacionan entre sí otras palabras y grupos sintácticos, unas veces en plan de igualdad y otras jerarquizándolos o estableciendo dependencias. Las que se limitan a enlazarlos se denominan conjunciones coordinantes; las que marcan distintas relaciones de dependencia, conjunciones subordinantes.

Me levanté temprano. Fui en autobús al cementerio. Si usamos una conjunción coordinante copulativa, el resultado sería: Me levanté temprano y fui en autobús al cementerio.
Me levanté temprano. Pensaba ir en autobús al cementerio. Si usamos una conjunción subordinante de causa, el resultado sería: Me levanté temprano porque pensaba ir en autobús al cementerio.

A su vez, las conjunciones coordinantes se dividen en

Copulativas: y, e, ni, que

Como su nombre indica, estas conjunciones unen e igualan elementos y oraciones: No me gustan ni el fútbol ni el boxeo. Pedro es inteligente y sabe lo que quiere. ¿Sería posible escribir Pedro es inteligente y no sabe lo que quiere? Se podría, claro, pero el significado, según el contexto, pasaría a ser: Aunque Pedro es inteligente, no sabe lo que quiere o también Pedro es inteligente, pero no sabe lo que quiere. Las conjunciones genuinamente copulativas suelen enlazan elementos u oraciones todos afirmativos o todos negativos.
Y es la conjunción copulativa por excelencia. Suele preceder al último de varios elementos coordinados: Duerme, come y se pasea. Sin embargo, puede omitirse cuando a varios nombres les sucede otro que los abarca a todos: el sol, la luna, las estrellas: todo te daré. El proceso de coordinar expresiones sin conjunción se denomina asíndeton y es frecuente en la lengua literaria, pero también en la lengua coloquial: Desayunas fuerte, picoteas toda la mañana, te vas a comer con el jefe, meriendas con tus amigas, cenas con tu novio… ¿cómo no vas a engordar?
Por el contrario, el uso reiterado de la conjunción y ante cada miembro coordinado recibe el nombre de polisíndeton. Es un recurso enfático particularmente frecuente en la literatura: ¿Cómo explicarle que le daba miedo, que él también quería cultivar una milpa y subir a sacar chicle y engancharse en los cafetales y casarse en el caserío y quedarse allí para siempre?(Carmen Martínez Gimeno, El ala robada).
La expresión conjuntiva etcétera, a menudo abreviada como etc., significa y lo demás. La RAE admite ahora su duplicación: etcétera, etcétera, pero no puede ir precedida de la conjunción copulativa y, y se usa siempre tras el último componente de una serie coordinada, separada por una coma: había sillas, sillones, sofás, canapés, butacas, etcétera. También puede ser sustantivo y hasta llevar adjetivos: escritoras como Carmen Grau, Amelia Noguera, Mónica Rouanet, Pilar Alberdi, María José Moreno, Mercedes Gallego y un largo etcétera.
E es la misma conjunción y que toma esta forma cuando precede a palabras que empiezan por i o hi: Carmen e Isabel; madre e hija. Sin embargo, no ocurre el cambio cuando la i es comienzo del diptongo hie-: matas y hierbas (no matas e hierbas); cobre y hierro (no cobre e hierro); nieve y hielo (no nieve e hielo); insulta a uno y hiere al otro (no e hiere). Tampoco se cambia ante nombres extranjeros que comiencen por h aspirada: Bill y Hilary Clinton.
Asimismo, se mantiene la forma y cuando aparece al principio de un discurso: Y Isabel es todo lo contrario, callada, sumisa, casi una santa. O también: Y Isidro le respondió: «Te estás equivocando».  
También se mantiene la y cuando la conjunción comienza una interrogación: ¿Y Inés, cuándo llega?

Ni tiene una función similar a y pero en oraciones negativas. Aparece en  forma simple si va precedida por el adverbio de negación no: No me gusta el vino ni la cerveza. Se duplica si los elementos que coordina son los sujetos de la oración: Ni tú ni yo iremos mañana. Y si colocamos el verbo delante, necesitaremos una triple negación: No iremos mañana ni tú ni yo.
También se le puede dar un uso enfático muy expresivo: No eres tú lista ni nada.
• Que es conjunción copulativa cuando cumple la misma función que y: Son galgos, que no podencos (y no podencos). También tiene valor copulativo en expresiones como erre que erre; llora que llora.
A veces, en textos literarios, la conjunción que tiene sobre todo un valor intensificador: Pero cuando sus vecinos se dieron cuenta de que iba a alcanzar el cielo, empezaron a hacerle encargos para sus difuntos, y cada uno le daba que si un quesillo para mi mamá que se fue con las ganas de probarlo, que si un sarape para mi papá para que no pase frío en esas estrellas que parecen de hielo, que si unos dulces para mi hijita, pues tanto le gustaban… Y así, como él todo lo aceptaba y a nadie le negó el favor, cuando se tiró, el peso de los encargos no le dejó subir y se estrelló contra el suelo de la plaza. (Carmen Martínez Gimeno, El ala robada).     
Disyuntivas: o, u
Indican elección, opción  o exclusión: O aceptas la propuesta o me voy de inmediato.
También puede tener valor explicativo: Dijo que se las piraba o, lo que es lo mismo, que se marchaba.
Toma la forma u ante una palabra que comience por el sonido o: ¿Es de oro u hojalata? Tendrá siete u ocho años. También cuando precede a una cifra cuya lectura comience por o: 7 u 8 millones; 10 u 11 jugadores.
Cada vez es más frecuente el empleo de y/o, calcado del inglés and/or, para expresar de manera resumida la posibilidad de elegir entre la suma o la alternativa de dos opciones: Se necesita modista de habla inglesa que sepa español y/o francés. ¿Realmente es necesaria esta redacción? No. Se necesita modista de habla inglesa que sepa español o francés expresaría lo mismo. Y si se quieren las dos lenguas, no hay más que decirlo: Se necesita modista de habla inglesa que sepa español y francés. Más claro, el agua. Otro ejemplo, sacado de un periódico: Un niño es maltratado cuando es objeto de violencia física, psíquica y/o sexual. Si se hubiera escrito violencia física, psíquica o sexual, ¿no habrían quedado igualmente claras las violencias que sufre un niño maltratado?
En el mundo anglosajón la fórmula and/or comenzó a florecer allá por los años treinta del siglo pasado y todavía encuentra rechazo en muchos gramáticos, que aconsejan restringir su uso al imprescindible. Nuestras Academias de la Lengua, en su Diccionario Panhispánico de dudas, también desaconsejan la fórmula y/o salvo en contextos muy técnicos en los que resulte imprescindible para evitar ambigüedades, advirtiendo que si la palabra siguiente comienza por o, debe escribirse y/u.         
Adversativas: pero, sino, mas, aunque
Señalan contraposición o contraste.
• Pero/sino: Con pero se pueden alternar oraciones afirmativas y negativas o reiterarse: Fui al cine, pero no me gustó la película. No fui pero no cobré. Por su parte,  sino requiere una negación en el primer término expuesto: No fui yo sino mi hermano.
• Mas: Su uso está cada vez más restringido a la escritura, sobre todo literaria. Equivale a pero y siempre es átona. Es muy útil para evitar, si se quiere, la cacofonía que se produce cuando al lado de pero se colocan las preposiciones para o por: Se lo advertí mil veces, pero para Irene mis palabras no cuentan (mas para Irene…). Era una cuesta empinada, pero por ahí llegaríamos antes (mas por ahí...).     
• Aunque tiene valor coordinante adversativo cuando es sustituible por pero: Eres buen jugador aunque miedoso. Este uso se está extendiendo en detrimento de pero, para disgusto de muchos gramáticos.
Distributivas: ora, bien, ya…

Indican alternancia y han de repetirse ante cada uno de los elementos, que suelen ser  dos pero también más: Nos tenía desconcertados su comportamiento, ora llorando desconsoladamente,  ora riendo como una loca, ora tirándose de los pelos. El uso de ora es fundamentalmente literario. Bien tocando el piano, bien cantando, es un gran artista. Ya vengas en avión, ya en tren, no llegarás a tiempo.
Las conjunciones subordinantes incluyen además locuciones conjuntivas, es decir, grupos formados por dos o más palabras. Pueden ser
Completivas: que, si
Conectan una oración principal con otra que cumple las funciones de un sustantivo (sujeto, complemento directo…): Le pregunté si me querría siempre (complemento directo). Me gustaría que se casaran (sujeto).
Causales: porque, pues, que, como, puesto que, dado que, ya que…
Las conjunciones que, como y pues solo son causales cuando equivalen a porque: Explícamelo, que quiero escucharte. Como quiero aprender, estudio. Estudio pues quiero aprender.
Finales: para que, a fin de que, con objeto de que, a que, que, por que, porque
Expresan en una oración subordinada la finalidad de la principal: Canta, hija, que vean lo bien que lo haces. Cantó por que vieran sus aptitudes. O también: Cantó porque vieran sus aptitudes. Introducen siempre oraciones formadas por un infinitivo o un verbo en modo subjuntivo.
Comparativas: como, más que, menos que,  tanto como…
Expresan una correlación o comparación: Me embaucó  como le vino en gana. Miente más que habla.
Concesivas: aunque, aun cuando, por más que, a pesar de que, si bien, aun
La oración subordinada expresa una dificultad para la realización de la principal: Aunque llegué tarde, me esperaron para comer. Por más que me lo intento, no logro ser puntual. Aun siendo ingeniero no encuentra tabajo.
Consecutivas: que, luego, conque, así que, de manera que, por consiguiente, así pues…
El efecto de la oración principal se concreta en la subordinada unida por la conjunción: Es tan inocente que se lo cree todo. Pienso, luego existo. Mañana tienes que madrugar, conque acuéstate ya.
La conjunción conque (consecutiva o ilativa), que siempre se escribe en una sola palabra, no debe confundirse con el pronombre relativo que precedido de la preposición con: Estos son los profesores con que cuento (con los que cuento). Tampoco ha de confundirse con la preposición con, seguida de la conjunción que, con que comienzan las oraciones subordinadas sustantivas: Con que decidamos un único objetivo bastará (en este caso siempre se puede sustituir la secuencia por la preposición con y el verbo en infinitivo: con decidir…). Ni tampoco, por último, con la preposición con seguida por el pronombre interrogativo o exclamativo tónico qué: ¡Mira con qué viene ahora! No sabía con qué palabras expresarle sus sentimientos.
Ilativas: así pues, así que, pues, conque, ahora bien, es decir…
Expresan una ilación, explicación o consecuencia de lo ya enunciado: Te lo advertí a tiempo, conque ahora no te enfades. Ya lo has conseguido, ¿verdad?, pues alegra esa cara. Madrid es una ciudad de terrazas al aire libre, ahora bien, hay mucho ruido por las noches.
Adviértase que así pues se escribe siempre sin coma entremedias. En el caso de así que, no se acepta así es que ni, por supuesto, la vulgar  así es de que.
Condicionales: si, siempre que, como, cuando, a condición de que, con tal (de) que, a no ser que, a menos que,  de no, mientras, en caso de que, en el supuesto de que…
Lo enunciado en la oración principal necesita que se cumpla lo enunciado en la subordinada para hacerse realidad: Te ayudaré si me pagas. Como no te esfuerces, no lograrás aprender inglés. A no ser que llueva, iremos a la playa. Mantendremos los planes mientras no nieve. Con tal que no me dejes, hago lo que sea.
Adviértase que algunas de estas locuciones causales incluyen la preposición de y otras no: a condición de que, en caso de que, en el supuesto de que, pero a no ser que, a menos que. Por su parte, con tal admite construcción con de y sin ella: con tal que me quieras; con tal de que me quieras.
Temporales: así que, cuando, tan pronto como, desde, para cuando, luego de que, mientras, antes de que, hasta que, una vez que, en cuanto…
Establecen una relación de tiempo entre las oraciones: Para cuando deje de llover ya me habré muerto. Luego de que hubieron comido, recogieron los manteles. Se enteró de lo sucedido mientras esperaba a Juan. Así que llegaron, empezaron las peleas.   
Locativas: donde, adonde
Establecen una relación de lugar entre las oraciones: Iré donde me digas.
Modales: como  
La oración subordinada indica la manera en que sucede lo expresado en la principal: Se hará como tú digas.
Como se ha podido observar, una misma conjunción o locución conjuntiva subordinante puede expresar distintas relaciones de subordinación que a veces no son fáciles de deslindar. Asimismo, en muchos casos los gramáticos no se ponen de acuerdo sobre si formas como sin embargo, cuando, mientras y otras más tienen carácter conjuntivo o adverbial, y algunos las denominan adverbios conjuntivos. Sea como fuere, a quienes escribimos esas disquisiciones eruditas nos importan menos que comprender la función que cada palabra cumple en la oración, aprender los usos que les podemos dar y conseguir sacar el mayor partido a las posibilidades que se nos ofrecen. De eso, precisamente, trata la sintaxis.     


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Con este blog que visitas pretendo darme a conocer como escritora. Pero he decidido hacerlo de una manera útil para la comunidad, poniendo a disposición de los hispanohablantes los conocimientos lingüísticos y literarios que he acumulado a lo largo de mi vida profesional. Cada artículo que escribo supone varias horas de esfuerzo recopilando material, sintetizándolo y redactándolo de una manera precisa y sencilla.

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Si me lees, podré  seguir manteniendo este blog por mucho tiempo. 


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8 comentarios:

  1. Interesante, como siempre, Carmen. Tengo una duda. Con frecuencia veo la preposición ni como sustituta de aunque: Ni que sea un poco, por ejemplo. ¿Es correcto? A mí no me gusta, pero claro, eso no quiere decir nada.

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  2. Lo que comenta Mercedes Gallego, yo lo he visto usar mucho a los catalanes. Como a ella, me chirría, no me gusta.
    Por lo demás, un placer leerte, Carmen. Siempre da gusto adquirir un poco de precisión en los términos del lenguaje, que cuando no se ha cursado la carrera de Letras, se nota lo lejano que queda todo. En mi caso, con Derecho, acabé hasta las narices de gerundiadas.
    Un abrazo.

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  3. No es correcto,Mercedes. Sería «ni aunque sea un poco», «ni aunque fuera un poco», «ni aun un poco», «ni siquiera un poco» o «ni tan siquiera un poco. La conjunción «ni» en todos estos casos expresa colmo o extremo. También se utiliza «ni que» para expresar de forma hipotética algo que se niega: «Ni que fueras mi madre». Y tiene muchísimos más usos, pero no el que señalas.

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  4. Bueno, se cruzó el comentario de Isabel entremedias mientras estaba respondiendo a Mercedes. No importa, porque trata del mismo tema. Pieso que sí, Isabel, probablemente sea un localismo catalán porque recuerdo haberlo escuchado alguna vez cuando viví en Barcelona, pero nunca en Castilla.
    Y en cuanto a la carrera, yo siempre digo que me quedé con las ganas de estudiar derecho, pero me tiraban más las letras...

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  5. Magnifica entrada Mercedes donde nos hablas de la conjunciones. Quería preguntarte sobre donde y adonde, a veces cuando lo escribo dudo si utilizar una otra.
    Un beso

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  6. Ahora no es difícil su uso, María José, porque la RAE lo ha simplificado mucho. Puedes utilizar «donde» con verbos de reposo y movimiento:«Trabajaré donde pueda» o «viajaré donde tú quieras»; pero «adonde» solo con verbos de movimiento: «Viajaré a donde tú quieras». Y ese «a donde» lo puedes escribir junto o separado: «aquella es la casa adonde vamos». Por su parte, los adverbios interrogativos o exclamativos «adónde» y «dónde» llevan siempre tilde y el primero se emplea con verbos de movimiento, mientras que el segundo admite de movimiento y de reposo: «No sé adónde quieres ir». «¡Dónde va a parar!».

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  7. Gracias Carmen. Tomo nota. ya creo que no me costará ponerlo bien. Que sepas que te estoy haciendo caso a lo que me dijiste con lo de la corrección: aprende. Sé que no llegaré a autosuficiente pero por lo menos podré valorar si lo que me corrigen está bien o no. Estoy con tu novela nueva y me está gustando mucho. Ya te contaré.

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  8. María José, claro que llegarás a ser autosuficiente si te lo propones. De todos modos, todos los escritores necesitamos que otra persona con la preparación necesaria nos lea y corrija lo que se nos haya escapado, a veces porque nos sabemos de memoria nuestro texto. Y es fundamental conocer bien en qué manos ponemos lo que escribimos y poder valorar las correcciones que nos hacen.
    Me alegra que te esté gustando mi novela. Un abrazo.

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