miércoles, 10 de octubre de 2012

¡Quiero publicar un libro!


Un libro es una ventana que el autor construye, eligiendo el marco, el tamaño, los materiales y la vista que desea mostrar al lector. Pero es este quien decide si abrirla, observar el alféizar o extender la mirada a lo lejos, justo donde pretendía el autor o hacia otros puntos más próximos o lejanos.  Es el lector quien decide si le gusta la ventana y lo que le permite ver, e incluso si prefiere abrirla de par en par o atisbar solo por un resquicio.
Y nunca, desde la invención de la imprenta, había existido un abanico tan amplio de posibilidades como ahora para que un autor pueda construir la mejor ventana según su criterio y colocarla donde tenga mayor visibilidad.  La condición necesaria pero no suficiente es contar con un texto original acabado al que habrá sido preciso dedicar mucho tiempo y esfuerzo, y después concretar los fines que se desean alcanzar con la publicación.
Las vías clásicas para conseguir colocar nuestra ventana a la vista son las siguientes:

Buscar una agencia literaria

Dependiendo del tipo de libro, habrá que escoger entre las muchas existentes las más apropiadas para el objetivo perseguido. Puede ser una o varias, pues por probar nada se pierde. Y ya no es preciso mandar por correo el original completo acompañado por una carta; ahora basta con escribir un correo electrónico de presentación bien redactado y adjuntar una sinopsis del libro y algún capítulo representativo. Pueden tardar en responder (lo mínimo sería un mes), pero suelen hacerlo y ofrecer una exposición razonada de su aceptación o rechazo. Si han aceptado el original, pedirán el texto completo y habrá que firmar un contrato donde se estipule el porcentaje que se llevará la agencia por las ventas del libro una vez publicado por alguna editorial (oscila en torno al 10%).
La ventaja de contar con una agencia es que abre acceso directo a las editoriales que pueden estar interesadas en el libro y evita pérdidas de tiempo. Los inconvenientes son que cuestan dinero y que no aceptarán ningún original al que no vean una salida clara. Jamás lo aceptarán si está mal escrito (a no ser que se sea un personaje famoso o que merezca la pena gastar dinero y esfuerzo en correctores de estilo para mejorarlo) y rara vez si consideran que no hay mercado para el tema.

Esta es una lista de agencias literarias  en España.

Buscar una editorial

Como en el caso de la agencia literaria, lo más práctico es elegir las que más se ajusten a nuestros fines y mandar un cuidadoso correo electrónico de presentación con nuestros datos y la información que consideremos pertinente para llamar su atención, añadiendo un archivo con la sinopsis del libro y algún capítulo. Puede que tarden en contestar, pero la mayoría suele hacerlo. Si el original les ha interesado, te escribirán un correo electrónico o te llamarán por teléfono a fin de que envíes el texto completo para que pase una prueba de lectura a cargo de uno o varios lectores especializados, que analizarán la estructura, el estilo y demás detalles de fondo y forma para presentar su informe, donde recomendarán o rechazarán la publicación. Si el informe es positivo, el original pasará otro examen más para comprobar si tiene cabida en el mercado.
Una vez finalizado el proceso y si todos los informes son favorables, la editorial se pondrá en contacto por correo electrónico o por teléfono para formalizar un contrato de edición. Se suele asignar al autor una cantidad fija como anticipo por las ventas, de las que le corresponderá en torno al 10%. La editorial se encargará de preparar el original para la imprenta y maquetarlo, lo que supone que sea revisado y marcado por un corrector de estilo (es aconsejable para el autor pedir que cualquier corrección de estilo importante se le consulte para evitar desagradables sorpresas). La portada se suele consensuar: el autor aporta la idea que tiene al respecto y opina entre las distintas posibilidades que se le ofrecen. De la obtención del ISBN también  se encarga la editorial.
Asimismo, pueden pactarse presentaciones y promociones, pero en este aspecto el autor tendrá que poner mucho de su parte para lograr visibilidad entre los miles de libros que hay en el mercado.

Estas son las principales editoriales españolas y latinoamericanas, ordenadas según su especialización.

Buscar una coedición o edición pagada por el autor

Muchos autores noveles que pueden permitírselo optan por esta posibilidad en la que el riesgo de publicar la obra se reparte según proporciones establecidas por contrato, así como los porcentajes de las futuras ventas. Siempre es mejor esta alternativa que la edición pagada íntegramente por el autor, pues el hecho de que la editorial asuma parte del riesgo indica que tiene esperanzas de que el libro genere beneficios y pondrá mayor interés en cuidar la edición y promocionarlo después.
Existen infinidad de editoriales que se dedican a publicar a cualquiera que esté dispuesto a pagar. Cuidado con ellas, pues la mayoría no tienen personal cualificado para corregir y maquetar los originales, ni canales de distribución que aseguren la visibilidad del libro. Esta alternativa solo se debe tener en cuenta si se desea hacer una tirada corta de una obra por el gusto personal de regalarla a amigos y conocidos. En todos los demás casos, será tirar el dinero sin obtener un buen producto ni reconocimiento alguno.

Mandar el original a concursos o premios

Los hay de todo tipo y para todos los gustos, convocados por editoriales, universidades, entidades culturales, ayuntamientos o empresas varias, y si el original enviado es de calidad, antes o después acabará publicándose; es cuestión de paciencia y de perseverar.  Sin embargo, no se debe apuntar a los premios más famosos, pues el fracaso está garantizado. Nunca gana ninguno de esos premios un novel desconocido, sino más bien un autor de cierto prestigio que garantice ventas posteriores.
Muchos autores obtienen un buen sobresueldo con los premios económicos que ganan en estos concursos, pero casi ninguno consigue vivir de lo que escribe ni hacerse famoso.

Si quieres información, puedes consultar esta lista de concursos literarios  en España y América Latina bastante completa. 
Ahora, con el apogeo de Internet, las tabletas y los lectores electrónicos, existe una nueva oportunidad para hacer un espacio a nuestra ventana, que consiste en

Convertirse en editor y utilizar una plataforma para publicar

Todo original necesita una labor de edición, por muy bien que escriba un autor. Siempre se escapa alguna errata, algún error gramatical o hay algún signo de puntuación que falta o sobra, y son necesarios más de dos ojos para corregirlo. El corrector del ordenador no es suficiente y a veces induce a error, pues no discrimina entre homónimos (más y mas; sé y se; té y te, por ejemplo) o no reconoce palabras y ofrece opciones descabelladas.
Para editar nuestras propias obras necesitamos prepararnos. No basta con haber leído libros y tener inclinación por la escritura; como poco, hay que dominar la ortotipografía, la morfología y la sintaxis. Saber, por ejemplo, hablando de ortotipografía, cómo se emplean los guiones largos de diálogo y cómo se hacen las acotaciones; cómo se emplean las comillas francesas (también  llamadas latinas, españolas o angulares), las altas o inglesas y las simples, así como las denominadas comillas de seguir; cuándo se emplea el guión y cuándo el paréntesis o el corchete. Pasando a la morfología, saber qué gerundios son correctos y cuáles no; qué género tienen las ciudades o qué número los colores; o cómo se escriben las horas, los números ordinales, los años o las edades. En cuanto a sintaxis, es necesario conocer el orden habitual que siguen las oraciones para crear nuestro estilo o desordenarlas a fin de producir ciertas sensaciones o reacciones en quienes nos lean. Debemos también  aprender a evitar cacofonías y malentendidos.  Y nadie corregirá con más empeño nuestros originales que nosotros mismos, si sabemos hacerlo.
Escribir bien requiere aprendizaje, y la edición, también. Pero todo está en los libros. No hay más que elegir el apropiado, leerlo con detenimiento y aplicar lo aprendido. Esta es mi selección de libros de consulta imprescindibles.

Una vez editado el libro —es decir, corregido—, es aconsejable aguardar un tiempo prudencial y volver a leerlo. En esta segunda lectura efectuada con mayor distancia, aparecerán detalles que en la primera pasaron inadvertidos, y la corrección será más precisa. Además, es aconsejable dar a leer el original acabado a otra persona, pero no sirve cualquiera, pues debe tener  buenos conocimientos lingüísticos y literarios para que sus comentarios y críticas tengan valor.
Entonces, y solo entonces, cuando el original haya sido escrutado al milímetro al menos por cuatro ojos, estará preparado para su publicación en una de las varias plataformas que ofrecen este servicio: Lulu, BubokKDP de Amazon son las más conocidas y de mayor difusión, pero existen otras más. Se puede publicar en una con exclusividad o en varias y elegir entre libro electrónico o papel. También se puede recurrir a los servicios editoriales de estas plataformas si no se está seguro del buen estado del original, pero estos  tienen un precio que habrá que pagar.  
Si se autoedita un libro electrónico para una plataforma digital, también  habrá que diseñar la portada, bien empleando Photoshop u otro programa informático, bien encargándosela a un diseñador gráfico de nuestra confianza. Asimismo, corre de nuestra cuenta pagar y obtener el ISBN si se desea, aunque no es necesario, y se puede recurrir a Safe Creative, registro de la propiedad intelectual on line que es gratuito, para certificar la autoría.
Cada plataforma sigue unos criterios  de publicación para subir nuestros archivos y ofrece información detallada para conseguir que nuestra ventana ya acabada esté a la vista en la red. Y también todas ofrecen la posibilidad de publicar en papel a demanda. No hay más que leer con detenimiento las indicaciones y seguirlas al pie de la letra para contemplar por fin nuestro original situado en la red.

¡Buena suerte y que sean muchos los que quieran asomarse a tu ventana!










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