jueves, 25 de enero de 2018

Ropa tendida y otras expresiones curiosas

Ropa tendida y otras expresiones curiosas
Esta colorida foto, tomada el verano pasado en Bárcena Mayor (Cantabria), me ha inspirado para escribir sobre la palabra ‘ropa’ y algunas de las frases hechas que la contienen. La ropa nos acompaña desde que llegamos desnudos a este mundo: con ella nos abrigarnos y nos adornarnos. Por curioso que resulte, ‘ropa’ comparte raíz germana (raubon) con ‘robar’ (despojar a alguien de algo), ‘arrobar’ (embelesar) y ‘arropar’ (abrigar). Según el Diccionario crítico etimológico de Joan Coromines y José Antonio Pascual, ello se debe a que el sentido primitivo del verbo germánico como ‘despojos’ o ‘botín’ evolucionó para significar ‘mercancías’, y de ahí se llegó a ‘ropa’. A comienzos del siglo xvii, el Tesoro de la lengua castellana, o española de Sebastián de Covarrubias ya corroboraba esta explicación al exponer lo siguiente:

Ropa, esta palabra tiene varias significaciones, aunque con analogia: si le damos origen de la lengua Toscana, significa la hazienda, donde se comprehende todo lo que posseemos, pero vulgarmente llamamos ropa las alhajas de la casa, de seda, paño, lienço, tapizes, colgaduras, &c. Dixose de ropus, mercaduria, de donde llamamos roperos a los mercaderes de paños. Ropa, vale el vestido que traemos a cuestas: y dezimos traer poca ô mucha ropa. Ropa, la vestidura suelta, que traemos sobre la que està ceñida, y justa al cuerpo, ropa de por casa, la que el señor se pone quando le quitan la capa. Estas ropas llamaron los Antiguos cenatorias, porque se las ponían para sentarse, ô recostarse a comer, ô cenar. Los grandes Principes quando hazian algún vanquete solemne dauan a cada uno de los combidados una ropa destas, y de ordinario eran blancas, lleuandoselas despues a sus casas, aunque no salian con ellas por la calle. […] Ropa a fuera, termino de las galeras, quando se ha de remar con hígado: venderse ropa en un aposento, vale tanto como estar abrigado. Ropa a la mar, quando la tormenta obliga a descargar el nauio. Aropate que sudas, del que con poco trabajo se ha cansado, y se abriga con su capa. Roperia entre Religiosos, la pieça donde tienen los habitos para remudar. Ropero, y ropauejero, el que vende ropas traydas, y renouadas. Buena ropa, vale buena estofa. Dizese de las personas de calidad que van dissimuladas. Arroparse, y desarroparse, &c.

En el español actual, ‘ropa’ es el nombre genérico aplicable a toda clase de prendas de tela (cortinas, sábanas, manteles…), pero en particular a las que vestimos. Llamamos ropa interior a la de uso íntimo que va debajo de la que queda a la vista, y ropa blanca, al ajuar de las casas: ropa de cama, de mesa, de baño… La ropa vieja, además de hacer referencia a prendas ya gastadas por el uso, da nombre a un guiso que en España se hace con los restos del cocido, garbanzos y carne, mientras que en México, Colombia o  Cuba tiene como ingrediente principal carne deshebrada que se adereza con diversas verduras y algún picante. La expresión a quemarropa (en la actualidad ya no está vigente la escritura a quema ropa) puede hacer referencia a un disparo realizado a alguien desde muy cerca o significar brusquedad cuando se trata de un modo de hablar (Llegó, lo soltó a quemarropa y se fue). Se advierte que hay ropa tendida como indicación de que hay presentes personas a las que no conviene enterar de lo que se está hablando (No sigas contando más, que hay ropa tendida). Guardar la ropa se aplica a quien obra con cautela para no comprometerse (A pesar de las circunstancias, Juan siempre supo guardar la ropa), al igual que nadar y guardar la ropa, aunque con esta última frase se suele hacer hincapié en lo difícil que resulta de conseguir (En eso de las pensiones los políticos quieren nadar y guardar la ropa). La ropa sucia se lava en casa es una expresión muy habitual en España con la cual se aconseja que se guarden en secreto las intimidades familiares que puedan ser motivo de escarnio público. Decimos que nos tentamos la ropa cuando actuamos con comedimiento, calibrando las consecuencias antes de actuar (Por lo que cuentan, con él hay que tentarse la ropa). En frases de advertencia o amenaza, se emplea no tocarle la ropa a alguien o no tocarle un pelo de la ropa a alguien (No consentiré que le toques la ropa / un pelo de la ropa a mi primo). Por último, en ropas menores es equivalente a en paños menores (Apareció en ropas menores) y suele tener un sentido de extrañeza o jocoso.
 
Sustantivos derivados de ropa son ropajes (ropa suntuosa para ceremonia o ropa excesiva), roperías (habitaciones donde se guarda la ropa o tiendas de ropa hecha), roperos (armario o cuarto donde se guarda la ropa y, más antiguo, persona que vende ropa hecha o se ocupa de la ropa en una comunidad),  ropillas (prendas antiguas que se llevaban sobre el jubón), ropones (prendas de vestir amplias y largas que se usan, por ejemplo, para el bautismo de los niños, o como abrigo sobre otra vestimenta),  ropavejerías (prenderías, lugar donde se venden artículos de segunda mano) y ropavejeros (personas que venden prendas de vestir de segunda mano). Recurriendo a verbos, podemos arroparnos o desarroparnos según las circunstancias ambientales o climáticas (pero nunca debido a la climatología, que es el estudio del clima y el conjunto de las características propias del clima de una región determinada: Yo estaba poco arropada para tan mal tiempo y no Yo estaba poco arropada para tan mala climatología).

Cuando vestimos determinada ropa, sobre todo si es de gala o elegante, se dice que vamos de punta en blanco, expresión que antiguamente aludía a lucir la armadura completa y reluciente. Semejante significado de etiqueta y elegancia tiene vestir o ir de tiros largos, lo que, según el Diccionario de la RAE, es equivalente a aparecer a tirantes largos, esto es, utilizando un carruaje del que tiran cuatro caballerías, guiadas por dos cocheros. Cambiar de chaqueta significa abandonar un bando para pasarse a otro, y quien lo hace es un chaquetero, hábil en el chaqueteo y el chaquetear. Todos somos libres de hacer de nuestra capa un sayo, esto es, de obrar en nuestros asuntos como mejor nos parezca, pero a veces acabamos metidos en camisa de once varas cuando nos inmiscuimos en lo que no nos corresponde y nos causará dificultades. Esta última expresión, de reminiscencia medieval, hace referencia a la holgura de la camisa por una de cuyas mangas, en la ceremonia de adopción, el padre que la vestía debía meter al niño del que se hacía cargo. De alguien que es demasiado indulgente se dice que tiene manga ancha, y de quien siente mucho miedo ante una situación, que no le llega la camisa al cuerpo. Aunque ya nadie viste jubón más que en trajes regionales (parece que sí se emplea como prenda de vestir infantil), el Diccionario de la RAE todavía recoge la expresión buen jubón me tengo en Francia o simplemente tener un jubón en Francia, empleadas ambas como burla ante quien se jacta de poseer algo que en realidad no sirve para nada.

Dejo para el final esta cita extraída de la novela Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, que ilustra una expresión muy habitual pero que, al parecer, va dejando de comprenderse: «Mira, Mario, veintidós años y todo el día de Dios leyendo o pensando, y leer y pensar es malo, cariño, convéncete, y sus amigos, ídem de lienzo, que me dan miedo, la verdad». Parece que ídem de lienzo, con el significado de ‘lo mismo’, ‘también’: esto es, que alguna cosa, persona, situación, etc., es semejante a otra, pasó de los inventarios  de la caballería militar al lenguaje coloquial. En el  Régimen que por ahora deben observar en su manejo interior los regimientos de la caballería del Ejército (Madrid, Imprenta de D. Luciano Camazon, 1825), en el «Cuaderno  de los efectos existentes», se lee: «Recibí del espresado sesenta camisas, sesenta calcetines, treinta corbatines, treinta pantalones de paño, treinta ídem de lienzo, treinta chaquetas de paño, treinta ídem de lienzo». Por su parte, en el Reglamento adicional a la ordenanza de 1768 (Madrid, Imprenta Real, 1867), en el capítulo II, al establecer lo que se ha de llevar dentro de la maleta,  se especifica: «La casaquita ó chaqueta de paño de medio vestuario, ó la de lienzo. Pantalón de ídem. Dos ídem de lienzo». Pero no es privativa dicha expresión de los listados de provisiones de ropa militar. Buscando en internet, entre muchos otros ejemplos, he encontrado un documento anónimo, titulado «Ropa de la negrita María Teresa deArriaga que actualmente está en el Hospital» (Sevilla, A.H.S.J., hacia 1804), donde se lee: «Un aderezo de esmeraldas. Una cadena de plata. Un bestido de Expolin Encarnado. Una casaca de Texcianela negra. Dos pares de enaguas de Camellón. Dos pares de enaguas de Bayeta. Dos mantillas de invierno. Dos mantillas de verano. Dos pares de enaguas de zaraza. Idem, de lienzo blanco. Un zagalegito de lienzo blanco listado. Cuatro monillos blancos buenos y tres viexos. Doce camisas ya viexas». La utilización de la voz latina idem con el significado literal de  ‘el mismo’ o ‘lo  mismo’ es habitual  en citas para evitar la repetición del nombre de un autor recién mencionado y, en las cuentas, listas e inventarios, para  anotar diferentes partidas de un mismo artículo: la coletilla ‘de lienzo’ no hace más que especificar la tela de algodón de la prenda en cuestión. Tanto en lenguaje oral como escrito se recurre también a este latinismo castellanizado ídem para obviar la repetición de alguna palabra o frase, a menudo en la expresión redundante ídem de ídem: Ella es poco simpática, y su hermano, ídem de ídem. Es probable que ídem de lienzo sea una variante jocosa que gozó del favor de los hablantes tal vez por sonar mejor. 

La lengua serpentea en su avance por caminos imprevisibles que a veces cuesta mucho esfuerzo desandar.  



La lengua destrabada
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4 comentarios:

  1. Muy interesante Carmen. Me ha gustado aprender un poco más de esas expresiones que a veces se dicen sin saber muy bien su origen.
    Saludos

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    1. Me alegra que te haya interesado, Conxita. Seguirė escribiendo sobre nuestras curiosas frases hechas.
      Saludos también para ti y gracias por pasarte a leer.

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  2. Excelente entrada, Carmen.
    Gracias por compartir tu sabiduría.

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    1. Muchas gracias a ti, Paco, por pasarte a leer.
      Un cordial saludo.

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